Generalmente tomar un taxi desde el aeropuerto es la manera más rápida de llegar a tu destino. Los viajes en taxi por lo general cuestan más que el transporte público, pero para distancias cortas, la comodidad de tomar un taxi y poder llevar todo tu equipaje bien vale el gasto adicional. Generalmente los taxis se encuentran afuera de la sala de llegada de los aeropuertos y ahí tendrás que formarte en la fila y esperar tu turno. Sólo los taxis autorizados pueden recoger pasaje de las paradas de taxi oficiales (verás un letrero que indica la parada oficial). Los taxis autorizados son por lo general “taxis negros”, los tradicionales, y las tarifas se calculan de acuerdo al taxímetro que el conductor acciona una vez que inicia el trayecto. En la calle, sólo podrás hacerle la parada a uno de estos taxis negros. Todos los otros taxis autorizados (de sitio y conocidos como mini taxis) se deben de pedir por teléfono, de otra manera el seguro no cubrirá tu trayecto. No todos los mini taxis tienen taxímetros. Si tomas uno de éstos, es conveniente confirmar el precio con el conductor antes de comenzar el trayecto.
Aunque no sucede de manera frecuente, existen algunos taxis piratas. Quizá alguno de estos taxis se te acerque en el aeropuerto en un puntos muy concurridos. Viajar en uno de estos vehículos significa que no estás cubierto por un seguro y la tarifa es más elevada comparada con la de los taxis oficiales. El taxi oficial (ya sea el taxi negro o el mini taxi) tiene que tener su número de placa visible, además de la placa de registro del vehículo, en la parte trasera, verifícalo.
Los conductores de los taxis en el Reino Unido no esperan que les des una propina, aunque cada vez más la gente lo está haciendo al momento de redondear la tarifa y le indican al conductor que se puede quedar con el cambio.
El Reino Unido (UK) consiste de cuatro regiones: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.