
Un análisis detallado de las herramientas en piedra encontradas en numerosos yacimientos antiguos puede ayudar a explicar un nuevo tipo de cambio gradual: la evolución cultural. Robert Foley, director del Centro Leverhulme de Estudios sobre la Evolución Humana de la Universidad de Cambridge, subraya que los cambios observados en las herramientas pueden interpretarse de dos maneras. Primero, como testigos del grado de desarrollo y de las migraciones de grupos que utilizaban diversas técnicas para tallar el sílex. Segundo, las diferencias podrían tener una mayor relación con la respuesta de grupos con habilidades similares ante entornos distintos, o al tipo de material que podían obtener. “Tanto la historia como la ecología son importantes, como sucede con la mayoría de las cuestiones evolutivas”, afirma.
Luego viene la parte más especulativa de esta historia: determinar qué sugiere el uso de estas técnicas acerca de los diversos procesos de pensamiento y los sistemas de planificación, cooperación y comunicación de quienes las utilizaron.
El pasado en el presente
El surgimiento del humano moderno es una larga historia que inicia en nuestro pasado proto-humano. Ella puede ser narrada con base en los rastros que sobrevivieron hasta el presente. El ADN humano y del chimpancé, por ejemplo, muestran dos posibles resultados del último ancestro común de las dos especies, el cual vivió entre cuatro y seis millones de años atrás. Pero esto no revela cuándo se dieron los cambios genéticos entre las dos especies que sobreviven hoy en día, y en qué orden. Tal y como sucede con el estudio anatómico comparado de los huesos –que se estaba convirtiendo en un tema de estudio más preciso en los tiempos de Darwin, hay un amplio campo de discusión.
Lo mismo sucede con las muestras de ADN de Neanderthal, que permiten establecer comparaciones con un pariente mucho más cercano del Homo sapiens moderno, y han sido extraídas de huesos con una antigüedad de 45.000 años. Sin embargo, para irse más atrás en el tiempo, los científicos requieren datos de material que dure mucho más que el ADN.
Los huesos fósiles siguen siendo un elemento muy importante. Han sido usados para reconstruir un linaje humano en el que los ancestros del humano moderno divergen de sus parientes extintos –los australopithecines- hace dos millones de años.
Muchas herramientas de piedra de aproximadamente el mismo período han sobrevivido. Estas herramientas pueden ser estudiadas como registro de evolución cultural más que biológica. Con el tiempo, estas herramientas se volvieron más variadas y más completas, y requirieron un proceso de elaboración más complicado. La comparación de herramientas de distintos asentamientos, y herramientas que se puedan ubicar en distintos períodos históricos, revela qué tan temprano se desarrolló la capacitad cultural de los humanos primitivos.
El reto entonces es juntar la evidencia fósil y la que provee el AND, para poder así hacer un recuento más completo de cómo las distintas ramas de la evolución trabajaron juntas – así como el cerebro, las manos y las herramientas ayudaron a los grupos de primates a convertirse en sociedades humanas.
|