Una vida epistolar
‘Estoy ahora trabajando en un gran libro que describe la anatomía y todas las especies de percebes en todo el mundo. No sé si usted viva cerca al mar, pero de ser así seré afortunado si usted pudiera recolectar algunos para mí, de aquellos –grandes o pequeños- que se adhieren a las rocas costeras o a las conchas o a corales arrojados a la costa, y enviármelos.’ Carta de Darwin a Syms Covington, su antiguo empleado en el HMS Beagle, en Australia.
El Proyecto de Correspondencia Darwin, en Cambridge, ha logrado recolectar 15.000 cartas de Darwin, dirigidas a 2.000 corresponsales alrededor del mundo. Para cuando publicó su obra El origen del hombre y de la selección en relación al sexo en 1871, Darwin escribía un promedio anual de 1.500 cartas. De hecho, para ese entonces gran parte de sus jornadas de trabajo giraban alrededor de la lectura y escritura de cartas –incluso puso un espejo cerca de la ventana de su estudio, de manera que pudiera ver al portero llegar a su casa cada día. Un tercio de las letras existentes pueden ser leídas y estudiadas en línea en www.darwinproject.ac.uk. La colección entera está siendo publicada como libro, en una serie que tendrá un total de 30 volúmenes una vez completa. Las cartas revelan cuán sustancialmente el éxito de Darwin en el avance de una nueva visión del mundo natural dependía de otros: su esposa, Emma, sus diez hijos en casa en Kent, sus amigos y colegas en Inglaterra, y sus corresponsales en todo el mundo.
Hacia el final de su vida, en 1882, Darwin pertenecía a 57 sociedades extranjeras de estudios, cuyas membresías mantuvo sin haber dejado jamás el país luego de que el HMS Beagle atracara en puerto en Falmouth en 1836. Uno de los proyectos de Darwin fue un estudio completo de los percebes. Iniciado como una distracción entre sus estudios de las especies, este creció hasta convertirse en una exploración de ocho años, cuyo registro Darwin llevó en tres libros profusamente detallados. Empleando sus habilidades de persuasión, o acudiendo a la curiosidad compartida, Darwin escribió a aquellos que tenían interés en los percebes, así como a otros quienes habían sido recomendados por sus colegas. Darwin solicitó información, ejemplares –preferiblemente vivosy en algunos casos, el préstamo de colecciones enteras. Darwin hizo la disección y catalogación de cada espécimen, creando así el estudio definitivo de estos pequeños crustáceos.
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