En la Universidad, Darwin conoció a algunos de los naturalistas más sobresalientes de su tiempo y en 1831, consiguió pasaje en el buque científico de la marina real HMS Beagle para realizar un viaje alrededor del mundo. Durante cinco años de travesía, Darwin llevó un diario de campo sobre biología, geología y antropología, con notas y observaciones detalladas sobre los animales, las plantas, las aves y los insectos autóctonos de los lugares que visitó: Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú, el archipiélago de las Galápagos, Tahití, Nueva Zelanda y Australia, entre otros.
De vuelta en Londres y, más tarde en su residencia en Down House, Kent, Darwin comprendió paulatinamente cómo podían variar las especies y cuáles podían ser los mecanismos de la evolución, aunque pasaron más de veinte años para que se decidiera a publicar sus ideas. Darwin pasó el resto de su vida trabajando para defender su teoría y entendiendo sus implicaciones; igualmente, publicó libros sobre orquídeas, lombrices de tierra y sobre la expresión de las emociones, entre otros temas. Convertido en un hombre solitario y parcialmente inválido ya desde su mediana edad, Darwin murió en 1882 pero mantuvo una constante a lo largo de toda su vida: una curiosidad sin límites por el mundo natural.
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