
Biodiversidad
Muchas incógnitas evolutivas están aún sin resolver; África del Sur representa un gran reto a la teoría de la biodiversidad. Este reto se presenta con los brezos y otras plantas, las cuales han evolucionado en una riqueza de variedades nunca vista en otra parte. Los brezos del género Erica, por ejemplo, sólo se hallan en unos pocos tipos de brezales en Europa. En la región del Cabo en Suráfrica, la tierra de brezales Fynbos es hogar de más de 800 tipos de ellas. ¿Cómo pueden existir 800 diferentes ambientes a los cuales se puedan haber adaptado?
Esta pregunta no se le ocurrió a Darwin en 1836, cuando el HMS Beagle se detuvo en Ciudad del Cabo. Sus extraordinarios poderes de observación le fallaron, ya que halló las colinas desprovistas de árboles algo aburridas, y reportó que realmente ‘había poco que valiera la pena ver’.
Otras plantas en la región también han generado muchas especies separadas; las plantas conocidas como restios, por ejemplo, tienen 350 variedades. Ellas difieren en tamaño pero éste no puede ser el factor único que determine su supervivencia.
En el Reino Unido, Jonathan Silvertown y sus colaboradores han mostrado que pastizales aparentemente inmutables pueden tener pequeñas diferencias ambientales, lo que favorece a diferentes tipos de plantas con variadas preferencias por el nivel de humedad disponible en la tierra.
Se están desarrollando investigaciones para probar si algo similar está sucediendo en el Cabo, lo cual sugiere que la aplicación se podría ampliar. De ser así, encajaría con una teoría complementaria, que indica que tantas plantas aparecieron en la región ya que ha sido, de manera extraña, climáticamente estable durante su pasado evolutivo reciente –durante los últimos cientos de miles de años. Ello permitiría a las especies volverse más especializadas en su hábitat, sin arriesgar su supervivencia cuando haya cambios relativamente pequeños en temperatura o lluvias.
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