
El catedrático Jim Mallet, del University College de Londres, ha estado analizando cómo puede darse esto en una serie de especies estrechamente relacionadas de mariposas tropicales del género Heliconius. Los colores y patrones de sus alas cambian con facilidad, pero esto en sí no conduce a nuevas especies. Algunas de ellas desprenden sustancias químicas de sabor repugnante para los pájaros que se alimentan de mariposas. También descubrió que las mariposas macho tienen una fuerte preferencia por las hembras cuyas alas hacen juego con las de ellos. Como consecuencia de la interacción de estas características, surgen nuevas especies, que dejan de cruzarse.
Dos caras de la moneda
‘Es preciso recordar que los naturalistas no tienen la norma única que les permita distinguir especies y variedades; ellos asignan poca variabilidad a cada especie, pero cuando hallan una diferencia significativa entre dos formas, las clasifican como especies.’ El origen de las especies, capítulo 9.
Las últimas teorías sobre cómo surgen las especies son consistentes con la de Darwin, aduce el profesor Jim Mallet. En la segunda mitad del siglo 20, la gran mayoría de los biólogos creían que las diferentes especies estaban claramente separadas y diferenciadas de sus parientes evolutivos. Esto dificultaba el definir cómo llegaron a existir, a menos que hubiera existido una separación física a largo plazo, impuesta por océanos o cadenas montañosas. Esto ha sido definido por los científicos como especiación alopátrida o geográfica.
Mallet cree que las diferencias entre las especies son continuas, incluyendo incluso variaciones entre cada especie. Así fue como Darwin describió la situación en El Origen de las Especies. Darwin tuvo influencia de sus estudios de variedades de especies sometidas a cruces artificiales, como las palomas. Un ejemplo más común sería el de los perros, los cuales han sido modificados por los criadores en muchas variedades. Técnicamente, pertenecen a la misma especie –aunque un Chihuahua podría tener dificultades de cruzarse con un Gran Danés.
Este tipo de variación puede ser el inicio de un proceso a largo plazo. Una especie bajo selección natural, contrario a la influencia humana, puede desarrollar una variedad de tipos, tal vez mostrando diferentes adaptaciones ecológicas. Algunos de los tipos adquirirán diferencias, las cuales serán tan estables que permitirían una clasificación como especies separadas, incluso si eventualmente dan crías híbridas de manera ocasional. Eventualmente, se convertirán en criaturas que están relacionadas, que tienen un ancestro común pero que ya no pueden cruzarse entre sí, lo cual estaría alineado con la estricta definición de especies comúnmente empleada.
Todo ello puede suceder mientras las distintas variedades viven una al lado de la otra, en la misma región geográfica. El término técnico para esto es especiación simpátrida. Este proceso explicaría cómo las especies alrededor nuestro siguen cambiando. Como explica Mallet, ‘la especiación es sencilla.’ Este trabajo es igualmente importante en términos de la indagación sobre los orígenes de la biodiversidad, y en la planeación de esfuerzos conservacionistas.
La especiación y la extinción son las dos caras de la moneda.
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